
A medida que progresaba la tarde, anduvieron por los patios del templo en silencio, y una vez que Jesús observó otra vez estas escenas familiares, recordando sus emociones relacionadas con sus visitas previas, sin exceptuar la primera, dijo: «Vayamos a Betania para descansar». Jesús, con Pedro y Juan, fueron a la casa de Simón, mientras que los demás apóstoles se alojaron con sus amigos de Betania y Betfagé.