«Desde el primer momento de mi estancia entre vosotros os enseñé que mi único fin era revelar a mi Padre de los cielos a sus hijos en la Tierra. He vivido esta encarnación para que podáis acceder al conocimiento de ese Gran Dios. Os he revelado que Dios es vuestro Padre y vosotros sus hijos...»

sábado, 8 de diciembre de 2012

La capacitación de los evangelistas en Betsaida.

DESDE el 3 de mayo hasta el 3 de octubre del año 28 d. de J.C., Jesús y el cuerpo apostólico residieron en Betsaida, en la casa de Zebedeo. A lo largo de este período de cinco meses correspondiente a la temporada de la sequía, se mantuvo un enorme campamento junto al lago, cerca de la residencia de Zebedeo, que había sido ampliada considerablemente para hacer lugar para la creciente familia de Jesús. Este campamento junto al lago, ocupado por una población constantemente cambiante de buscadores de la verdad, candidatos para curaciones y devotos de la curiosidad, contaba entre quinientas y mil quinientas personas. Esta ciudad de tiendas estaba bajo la supervisión general de David Zebedeo, asistido por los gemelos Alfeo. El campamento era un modelo de orden y sanidad así como también de administración general. Los enfermos de diversas enfermedades estaban segregados y estaban bajo la supervisión de un médico creyente, un sirio llamado Elman.
      
Durante todo este período, los apóstoles iban a pescar por lo menos un día por semana, y vendían el fruto de su pesca a David, para la alimentación de los habitantes del campamento junto al lago. Los fondos así obtenidos eran entregados al tesorero del grupo. Los doce tenían permiso para pasar una semana de cada mes con sus familiares o amigos.
      
Aunque Andrés seguía estando a cargo de todas las actividades apostólicas, Pedro estaba plenamente a cargo la escuela evangelista. Todos los apóstoles contribuían a la enseñanza de los diversos grupos de evangelistas por la mañana, y tanto los instructores como los alumnos enseñaban a la gente por la tarde. Después de la cena, cinco noches por semana, los apóstoles conducían clases de preguntas para beneficio de los evangelistas. Una vez por semana, Jesús presidía esta sesión, contestando las preguntas que habían quedado pendientes de las sesiones anteriores.
      
En cinco meses pasaron varios miles de personas por este campamento. Personas interesadas provenientes de todos los rincones del Imperio Romano y de las tierras situadas al este del Eufrates asistían con frecuencia. Fue éste el período estacionario y bien organizado más prolongado de la enseñanza del Maestro. La familia inmediata de Jesús pasó la mayor parte de este tiempo en Nazaret o Caná.
      
El campamento no se gobernaba como una comunidad de intereses comunes, como era la manera de la familia apostólica. David Zebedeo dirigió esta gran ciudad de tiendas en una forma que permitió que se convirtiera en una empresa capaz de autoabastecerse, aunque nunca se rechazó a nadie. Este campamento en constante cambio fue una característica indispensable para la escuela de instrucción evangelista de Pedro.