«Desde el primer momento de mi estancia entre vosotros os enseñé que mi único fin era revelar a mi Padre de los cielos a sus hijos en la Tierra. He vivido esta encarnación para que podáis acceder al conocimiento de ese Gran Dios. Os he revelado que Dios es vuestro Padre y vosotros sus hijos...»

miércoles, 17 de julio de 2013

Comienza la misión de Perea.

EL MARTES, 3 de enero del año 30 d. de J.C., Abner, el ex jefe de los doce apóstoles de Juan el Bautista, un nazareo, anteriormente jefe de la escuela nazarea de En-Gedi, ahora jefe de los setenta mensajeros del reino, reunió a sus asociados y les dio las instrucciones finales antes de enviarlos en misión a todas las ciudades y aldeas de Perea. Esta misión de Perea duró casi tres meses y fue el último ministerio del Maestro. Jesús pasó directamente de esta labor a Jerusalén para vivir su experiencia final en la carne. Los setenta, ayudados por la labor periódica de Jesús y de los doce apóstoles, trabajaron en las siguientes ciudades y aldeas, además de unas cincuenta aldeas adicionales: Zafón, Gadara, Macad, Arbela, Ramat, Edrei, Bosora, Caspin, Mispé, Gérasa, Ragaba, Sucot, Amatus, Adam, Penuel, Capitolias, Dion, Hatita, Gada, Filadelfia, Jogbeha, Galaad, Bet-Nimra, Tiro, Eleale, Livias, Hesbón, Callirhue, Bet-Peor, Sitim, Sibma, Medeba, Bet-Meón, Areópolis y Aroer.
      
Durante toda esta gira en Perea, el cuerpo de mujeres, que ya contaba con sesenta y dos miembros, se hizo cargo de la mayor parte de la tarea de ministrar a los enfermos. Este fue el período final del desarrollo de los aspectos espirituales más elevados del evangelio del reino, y por lo tanto, no hubo milagros. En ninguna otra parte de Palestina trabajaron los apóstoles y discípulos de Jesús tan a fondo, y en ninguna otra región aceptaron en forma tan general los mejores grupos de ciudadanos las enseñanzas del Maestro.
      
En esta época, la población de Perea era aproximadamente mitad gentil y mitad judía, porque en general los judíos habían sido desalojados de estas regiones durante los tiempos de Judas Macabeo. Perea era la provincia más bella y pintoresca de toda Palestina. Los judíos se referían en general a ella como «las tierras más allá del Jordán».
      
Durante este período, Jesús repartió su tiempo entre el campamento de Pella y giras realizadas con los doce para ayudar a los setenta en las diversas ciudades en las que éstos enseñaban y predicaban. Bajo la dirección de Abner, los setenta bautizaban a los creyentes a pesar de que Jesús no les había encargado que lo hicieran.